En un reciente recorte del 5% de la fuerza laboral del Servicio Meteorológico Nacional (NWS) y de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), más de 600 trabajadores especializados han perdido sus empleos. Estos despidos incluyen científicos cruciales para la emisión de alertas de tsunamis, directores de vuelo que participan en investigaciones sobre huracanes, e investigadores dedicados a estudiar las áreas susceptibles de inundación ante desastres naturales. Este cambio ha generado preocupación sobre el impacto en la seguridad pública ante fenómenos meteorológicos cada vez más frecuentes debido al cambio climático.
La importancia de los científicos despedidos
Entre aquellos despedidos, se encuentra Kayla Besong, una científica física del Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico. Como parte de un equipo encargado de la programación de sistemas de alerta, Besong describió su labor como esencial, argumentando que su trabajo directamente ayuda a proteger vidas y propiedades en la costa estadounidense. El equipo, que solo contaba con 12 miembros, debía garantizar la supervisión continua para emitir alertas tempranas ante la posibilidad de tsunamis.
Impacto del cambio climático en desastres naturales
Los recortes en la NOAA se producen en un contexto donde las catástrofes meteorológicas están aumentando en frecuencia e intensidad. Según datos de la NOAA, en el último año se han contabilizado 27 desastres que cada uno costó más de mil millones de dólares y causaron la muerte de 568 personas. Este aumento en la severidad de los fenómenos está directamente vinculado a las consecuencias del cambio climático, lo cual plantea un desafío aún mayor para los recursos disponibles en organizaciones encargadas de la predicción y respuesta a estos desastres.
Reacción ante los despidos
- Antiguos funcionarios de la NOAA han expresado su profunda preocupación, advirtiendo que estos recortes podrían poner en riesgo la seguridad pública durante crisis meteorológicas.
- Congresistas demócratas han manifestado su rechazo a los despidos en diversas ocasiones, destacando que sin los avisos de eventos meteorológicos extremos, la vida de las personas estaría en peligro.
- Expertos en meteorología también han señalado que los recortes afectan no solo al personal, sino también a la calidad y velocidad de los pronósticos metereológicos.
El futuro de la actividad meteorológica y oceanográfica
La noticia sobre estos despidos ha reavivado temores sobre la capacidad de la NOAA de llevar a cabo sus funciones esenciales. De acuerdo con Rick Spinrad, administrador de la NOAA, las reducciones han impactado a todas las oficinas de la agencia, incluida la Oficina de Comercio Espacial, lo que podría afectar la previsibilidad de eventos meteorológicos y espaciales. La falta de personal capacitado dificultará la actividad de previsión, especialmente durante la próxima temporada de huracanes y tornados.
Desafíos para los programas de modelización
Evan Belkin, un estudiante de doctorado que trabajó en el Centro de Predicción Fluvial del Noreste, señala que su proyecto de modelización de inundaciones, destinado a predecir y cartografiar áreas vulnerables, está ahora en riesgo al no contar con suficiente personal. Este sistema debería ser desplegado a nivel nacional, pero el recorte de empleados especializados podría retrasar su implementación y efectividad.
El tema de los despidos se ha convertido en un punto focal de discusión pública, en tanto la falta de acceso a información precisa y oportuna puede tener consecuencias fatales. Mientras la NOAA intenta mantener su misión primordial de proteger y servir al público estadounidense, los efectos a largo plazo de estos recortes podrían repercutir negativamente en la gestión de desastres, especialmente en un clima donde los fenómenos naturales tienden a intensificarse.
Perspectivas de los empleados afectados
Los directores de vuelo, como Kerri Englert, también se han visto afectados. Ellos son vitales durante las misiones de "cazahuracanes", donde brindan información crucial a los pilotos para la recolección de datos meteorológicos que son utilizados en predicciones avanzadas. La reducción de personal en este ámbito ha suscitado una creciente incertidumbre sobre la efectividad de los esfuerzos de recuperación ante desastres.
La situación plantea interrogantes sobre el futuro de la NOAA y su capacidad para adaptarse y responder ante la creciente amenaza del cambio climático y sus efectos en la seguridad pública. Desde la reducción de programas clave hasta la paralización de la investigación, es evidente que estos recortes han dejado una marca significativa en la misión de la agencia.